Capítulo 3: Hacia la Batalla

Tal y como estaba previsto, cuando los relojes marcaron las doce, el batallón rojo se puso en marcha bajo la luz de la luna, guiándose por las señales que otras cigarras habían dejado en el bosque.

—¡Vamos! La supervivencia de la comunidad depende de nosotras —animaba el Cabo, mientras algunas empezaban ya a sentir el cansancio del camino.

Entretanto, el batallón negro ultimaba sus preparativos bajo las órdenes de la cigarra General y la mirada cada vez más tensa de un Alcalde de semblante desencajado.

El Silencio de la Trampa

Las cigarras del parche rojo llegaron por fin a la entrada secundaria. En silencio, fueron internándose en las entrañas de Hormitrópolis hasta alcanzar una estancia fría, rocosa y casi desnuda.

—Debemos esperar a los parches negros —susurró el Cabo.

Ninguna imaginaba que aquel silencio no era una pausa, sino el aviso de algo mucho peor.

Cigarras soldado esperando en la cueva de Hormitrópolis
De la oscuridad surgieron entonces dos figuras negras y relucientes: la Alcaldesa y la General de las hormigas.

El Encuentro de los Líderes

En el exterior, bajo el gran olmo, el Alcalde y la cigarra General se envolvieron en sus capas. No habían acudido allí para librar una batalla, sino para cumplir con un encuentro previsto desde mucho antes.

De la oscuridad surgieron entonces dos figuras negras y relucientes: la Alcaldesa y la General de las hormigas.

—Ha llegado la hora más triste, Alcalde —dijo la hormiga Alcaldesa.

—Así es —respondió él—. Como cada año. Este pacto, sellado hace mucho por nuestras especies, es lo que nos permite sobrevivir, aunque su precio siga siendo doloroso.

«Es nuestro instinto el que nos guía. Vosotras trabajáis el verano; nosotros ponemos la música. Y al final, el pacto decide nuestro destino.»

De pronto, un centenar de hormigas cerró la entrada donde aguardaban las cigarras del parche rojo. El General y el Alcalde observaron la escena sin moverse. La trampa acababa de cerrarse.

—Daos prisa —ordenó la cigarra General con voz fría—. El otoño ya está aquí.

monti
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