Capítulo 6: Las Hormigas

Esperaron agrupadas en la oscuridad, temiendo lo peor. El derrumbe las había sepultado en una trampa mortal. Las cigarras del parche rojo, agotadas y sin esperanza, se rindieron al silencio de las paredes rocosas.

Pero entonces, un sonido metálico rompió la calma. Una puerta oculta se abrió en la roca viva, inundando la estancia de una luz cegadora. De ella surgió la hormiga Guardián, rodeada de un círculo defensivo de soldados negros.

El Descubrimiento de Hormitrópolis

—No intenten nada —advirtió la robusta hormiga—. Serán atendidas y alimentadas. Después, les vendaremos los ojos hacia su destino.

La cigarra Cabo, custodiada y ciega, avanzó por túneles infinitos hasta que la venda cayó. Ante sus ojos se extendió la ciudad de las hormigas: una urbe magnífica de verdes y dorados, bañada por un sol interno y aire puro. Un mundo secreto que desafiaba toda lógica.

La hormiga Guardián rodeando a las cigarras en la cueva
La hormiga Guardián toma el control de las cigarras del parche rojo.

El Asedio al Príncipe

Mientras tanto, en la superficie, el Príncipe Cigarra lideraba al batallón negro hacia el rescate. Pero al llegar al viejo olmo, el horror se hizo presente. No había entrada, solo tierra prensada y una roca inamovible sellando el destino de sus compañeras.

De pronto, el horizonte se oscureció. Cientos de miles de hormigas soldado emergieron de la nada, formando un círculo negro azabache. Sin posibilidad de escape y con la sangre helada, el Príncipe comprendió que el final de la comunidad cantaora parecía inevitablemente cercano.

«Este mundo en el que habita Hormitrópolis, es un mundo dentro del que tú conoces.»

monti
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