Capítulo 5: El Príncipe Cigarra
—Está bien. Si así lo queréis… —dijo la cigarra Boba mientras subía al atril—. ¡Cigarras reales! ¡Detened al General y al Alcalde!
Su voz sonó como un trueno y apagó de golpe todos los murmullos. Seis cigarras reales salieron de entre la multitud y obedecieron sin vacilar.
—Yo soy el Príncipe Cigarra, venido de tierras lejanas —declaró con una solemnidad que dejó a toda la comunidad paralizada.
Un Secreto Oscuro
Libre ya de su antigua apariencia de bufón, el Príncipe explicó la verdad que durante tanto tiempo se había ocultado a las cigarras. Las pruebas físicas no se habían organizado para medir la capacidad de combate, sino para elegir a las más débiles.
Las portadoras del parche rojo no habían muerto en batalla. Habían sido entregadas.
—Existe un pacto secreto —continuó el Príncipe—. Nosotras perforamos los tallos y las hormigas convierten la savia en reservas sólidas. Pero el precio de ese acuerdo es atroz: las compañeras del parche rojo quedan encerradas como alimento para las hormigas.

Una Llamada a la Acción
Durante unos instantes, nadie dijo nada. Luego el Príncipe alzó la voz una vez más.
—Aún estamos a tiempo de salvar a las que han quedado atrapadas esta noche. Durante demasiado tiempo nos han enseñado a aceptar esta historia sin hacer preguntas. Se acabó.
Las voces tímidas se transformaron poco a poco en un clamor. El Príncipe comprendió entonces que había llegado el momento de cambiar el curso de la historia y rescatar a las suyas de las garras de la traición.
«¡Cigarras! ¡A por las hormigas!»
La respuesta del hormiguero
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