Capítulo 2: El Ejército Bicolor

Al día siguiente, tal y como había ordenado el General, las cigarras se reunieron en la gran sala, que de la noche a la mañana se había transformado en un espacio de entrenamiento repleto de obstáculos y extraños artilugios.

—¡Buenos días! —exclamó el General—. No os alarméis. Estas pruebas servirán para medir vuestra fuerza, vuestra resistencia y vuestro estado de salud. El Cabo hará una demostración. ¡Adelante!

La Competición de Obstáculos

La cigarra Cabo alzó el vuelo sobre los troncos, reptó por túneles estrechos y trepó por las raíces hasta rozar el techo con las antenas. Después cargó un saco de tierra a la espalda y cruzó la meta en tres minutos exactos.

—Bah, demasiado tiempo… —se oyó desde el fondo.
—¿Quién ha sido? —rugió el Cabo.
—Tranquilo —intervino otra voz—. Ha sido Cigarra Boba otra vez.

Organización del Ejército Bicolor

Dos días después, entre sudor, quejas y agotamiento, las pruebas terminaron. Las cigarras cantaoras ya no eran solo habitantes del Secarral: estaban a punto de convertirse en soldados.

Formación del ejército bicolor con pañuelos rojos y negros
Los batallones rojo y negro preparados para el asalto.

—¡Cigarras soldado! —proclamó el General—. Las que lleváis parches rojos formaréis el batallón de la derecha. Las que lleváis parches negros formaréis el batallón de la izquierda. Así distinguiremos nuestras dos fuerzas cuando llegue el momento de entrar en Hormitrópolis.

El Cabo desplegó entonces un mapa del terreno.

—El batallón rojo avanzará por la vía de emergencia, en la cara sur del olmo. El batallón negro, bajo el mando directo del General, aguardará en la entrada principal hasta recibir la señal.

«¡Sincronizad los relojes! Y, sobre todo, preparaos. En dos horas partirá el batallón rojo.»

El nerviosismo podía respirarse en el ambiente. Nadie hablaba ya de entrenamiento. Todo estaba dispuesto para la misión.

Entonces el General sintió un escalofrío repentino. El frío empezaba a entrar con más fuerza. El invierno, por fin, ya estaba allí.

monti
monti

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *